Lacan y Derrida

noviembre 13, 2007 at 4:50 am (akurion3, la nave de los locos 2, la representacion, representa)

Una relación signada por la Différance

Incluye notas sobre la Teoria del Signo de Lacan

http://www.astrolabio.unc.edu.ar/articulos/pce/articulos/gomez.php

(…) La formación filosófica de Derrida se enriquece por un marcado interés por la literatura que lo lleva a plantear un borramiento de las fronteras entre ambos campos. En el campo de la filosofía sostiene una postura que va en contra de la “metafísica de la presencia”, metafísica que el autor señala como propia de las psicologías conciencia listas. El supuesto que sustenta esa metafísica, ligada a estas psicologías, es el de la inmediatez del significado, que implica un acceso a la presencia de la cosa por medio del signo que la representa. En el planteo derrideano este acceso directo es imposible. Es así como las consideraciones filosóficas lo llevan a interesarse por los problemas de la lingüística.

Lacan por su parte, se nutre de la lingüística, la matemática y la filosofía para poder conceptualizar y darle un mayor rigor científico al psicoanálisis, y coincide con Derrida en la imposibilidad de un acceso directo a la cosa. (…)

(…) En relación a Ferdinand de Saussure, en primer lugar, es necesario recordar algunos supuestos que organizan el concepto de “signo” en la obra de este autor. El signo, en su doble vertiente de significante y significado, aparece como representante y sustituto de una presencia originaria, presencia de la cosa misma que el signo vendría a sustituir.

Para el autor, el signo lingüístico es una entidad de dos caras, ubica el significado (el concepto) encima del significante (la imagen acústica).

Existe una implicación recíproca entre el significante y el significado. Para Saussure esta unión es estable y fija y conforma una unidad indisoluble. Por eso gráficamente la ubica encerrada en una elipse. Esta noción de signo tiene más bien en cuenta el significado, y excluye la posibilidad de que el significante cobre estatuto propio.

En este sentido, la teoría del signo seguiría siendo subsidiaria y sustento de una metafísica sustancialista. Derrida se propone pues : “… destruir el concepto de “signo” y toda su lógica4“.

El signo, nos dice Derrida, encuentra su esencia formal en la presencia supuesta de la cosa , y el significado adquiere un privilegio por su proximidad al logos como phoné, a la razón como palabra hablada.

Por su parte, Lacan reformula y modifica la fórmula saussureana, dice que hay un orden de significantes puros, que existen antes que los significados. Este orden lógico es el inconsciente. El lenguaje no está compuesto de signos sino de significantes. Por eso invierte la relación y ubica al significante por sobre el significado. La barra ya no implica unión sino resistencia (por eso aparece más gruesa), debe considerarse como una barrera a franquear, pues el significado debe advenir. Para Lacan cuando se trata de significación, la unidad ya no es el signo (por ejemplo la palabra del diccionario) sino la cadena significante, que engendra un efecto de sentido. Por eso el significado se desliza bajo el significante y la relación entre ambos es extremadamente inestable.

sdf

La S mayúscula sobre la s minúscula indica la primacía del significante.

Sin embargo, también es necesario que haya puntos de fijación, de abrochamiento entre ambos, y a este anclaje lo denomina punto de capitonne.

Lacan equipara el fonema a la letra, en tanto estructura localizada del significante. Dice: “designamos como letra ese soporte material que el discurso concreto toma del lenguaje5.Recurre al cuento de Poe, “La carta (lettre) robada” para ejemplificar como una carta (lettre) pasa por varias manos, en tanto metáfora del significante que circula entre diversos sujetos. Una letra (carta) siempre llega a su destino. El analista debe leer la palabra del analizante literalmente.

Frente a esto Derrida en una nota a pie de página dirá: “…. no quiere decir, por una simple inversión, que el significante sea fundamental o primero. La “primacía” o la “prioridad” del significante sería una expresión insostenible y absurda de formularse ilógicamente dentro de la lógica que pretende, sin duda legítimamente, destruir. Nunca el significante precederá de derecho al significado, sin lo cual dejaría de ser significante y el significante “significante” ya no tendría ningún significado posible. El pensamiento que se anuncia en esta imposible fórmula sin lograr instalarse en ella debe por lo tanto enunciarse de otra manera: no podrá hacerlo sino haciendo sospechosa la idea misma de signo, de “signo-de”, que siempre permanecerá ligada a lo que aquí cuestionamos. Por lo tanto, en el límite, destruyendo toda la conceptualidad ordenada alrededor del concepto de signo (significante y significado, expresión y contenido, etc.5).

En esta cita se explicita uno de los puntos más polémicos de la relación Lacan-Derrida.

Lacan persiste en la referencia al signo saussureano y, siguiendo a Lévi-Strauss, plantea la primacía del significante subvirtiendo así la concepción del signo. En la nota citada, Derrida destaca las consecuencias inadvertidas de tal operación. Posteriormente Lacan reformulará sus teorizaciones y hará un pasaje de la conceptualización de la palabra plena (1953) al decir a medias (1973), al tiempo que descarta la noción del punto de capitonado como punto de supuesta concordancia entre el significante y el significado. (…)

(…) En este sentido y en relación a la lingüística, el signo aparece como una presencia diferida, como una postergación del momento de encuentro con la cosa misma. La différance echa por tierra toda posibilidad de encuentro con la cosa. La différance es la que produce las diferencias pero no está antes que ellas, incluso, nunca está presente. Así, queda cuestionado toda idea de origen. Tiene que ver con un desplazamiento indefinido, ya que es el origen el que no es originario. Lo que importa no es el encuentro, sino el eterno desencuentro con la cosa. Aquello que siendo diferido necesita de la repetición diferenciadora. Esto implica un desencuentro entre lo que ocurre la primera vez y la segunda.

Así, la différance nos pone en relación con lo no sabido, excediendo la alternativa de la presencia y de la ausencia. Freud llama a esta alteridad con el nombre de Inconsciente.

” … el inconsciente no es, como es sabido, una presencia para sí escondida, virtual, potencial… Esta alteridad radical con relación a todo modo posible de presencia se señala en efectos irreductibles de destiempo, de retardamiento10. (…)

(…) Freud advierte ya en los comienzos de su descubrimiento que todos los recuerdos grabados en lo que comúnmente se denomina memoria, son siempre una pantalla más allá de la cual se abre el escenario de otra memoria, cuyos significantes escapan a la organización lógica discursiva del sistema conciente. Freud sólo reconocía una memoria inconsciente, sin embargo señalaba al sistema conciente como poseedor de una especie de registro cuyos relatos ocupan un lugar de memoria oficial, necesariamente falsa, una trascripción ideológica y coagulada de la historia siempre viviente.

Freud se pregunta acerca de la memoria. Sostenía que quien pudiera dar cuenta de la memoria en todas sus formas – incluido el olvido – habría dado cuenta de la realidad psíquica. (…)

(…) En el “Proyecto”, Freud define la primera construcción de un espacio para el inconsciente a partir de la construcción de diferentes aparatos de orden neurológico,que responden a un doble requisito, ser capaces de borrar la marca del estímulo para dejar siempre libre y receptiva la superficie y conservar en otro sistema aquello mismo que se ha borrado. En eso consiste el misterio mismo de la memoria.

En la carta 52 de su correspondencia con Fliess, del 6 de diciembre de 1896, escrita apenas un año después del “Proyecto”, presenta un bosquejo de aparato psíquico que incluye varios sistemas diferenciados en sus funciones. Todo el sistema del Proyecto, en esta carta, está reconstituido en una conceptualidad gráfica aun inédita en Freud. Esto coincide con el pasaje de lo neurológico a lo psíquico. El centro de esta carta lo constituyen las palabras: signo, inscripción y transcripción. La posibilidad del pasaje de las huellas de un sistema a otro, o de su estancamiento, dependen de su “reordenamiento según nuevos nexos, una retranscripción… la novedad esencial de mi teoría es, pues, la afirmación de que la memoria no está presente, lisa y llanamente, una vez, sino que se repite, está consignada en diferentes tipos de signos11”. (…)

(…) Estos sistemas propuestos por Freud suponen una escritura primera, un origen. Ese es el límite que Derrida va a cuestionar planteando la inexistencia de tal origen ya que se trata de un desplazamiento perpetuo Siempre nos tenemos que ver con transcripciones, que son al mismo tiempo originales y copias, porque el “verdadero” original, está siempre desplazado.

Freud propone una primera experiencia de satisfacción para dar cuenta de la satisfacción alucinatoria del deseo. Ese grado cero de la escritura y de la memoria, es, en realidad, una experiencia primera y nostálgica que nunca existió. Pero es también un mito teóricamente necesario (…)

(…) Lacan impugna un concepto fundamental de la lingüística saussuriana, el concepto de significación. La separación de Lacan con respecto a las conceptualizaciones de Saussure queda puesta de manifiesto con la construcción de dos neologismos: la significancia y la lalengua. La significancia, como efecto de significación, se sustrae a lo que Derrida critica como efecto de presencia a través del significado. En cuando a lalengua,el equívoco se produce en la aparición de una marca escritural y no fónica, lo que responde, según Braunsteina la definición de différance de Derrida12. (…)

(…) Para Derrida el significante nunca se encuentra con el significado, y por eso nadie puede pretender cerrar la significación en algún punto, por importante que éste sea. (…)

4 comentarios

  1. akurion said,

    Entiendo la différance como esa presencia rota de la que termina constituyendose el signo

  2. Derrida « akurion6 said,

    […] https://akurion.wordpress.com/2007/11/13/lacan-y-derrida/#comments  Agosto 6, 2010  akurion Categorías: akurion, consultas y medios, la nave de los locos, la representacion, mis conversaciones […]

  3. akurion said,

  4. Lacan y Derrida | fichero akurion said,

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