Los autores ficticios de El Quijote

octubre 11, 2007 at 2:17 am (akurion3, ensenada, ensenada civil, glob, la nave de los locos, la nave de los locos 2, la representacion, representa)

El autor definitivo

           Ya hemos visto cómo Haley y El Saffar estimaban oportuna la individualización de este autor definitivo. Se trata de un autor distinto al de los ocho primeros capítulos, al editor, al traductor y a Cide Hamete. Este autor, que está bien escondido en las páginas de la novela, controlaría toda la obra, desde su comienzo, incluyendo los ocho primeros capítulos, y sería el responsable último de la obra. Sus apariciones son:

           Pero está el daño de todo esto […] hallar el fin desta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló del modo que se contará en la segunda parte (I, 8, 137-138).

           Y el último de la primera parte:

           Pero el autor desta historia, puesto que con diligencia ha buscado los hechos […] Tiénese noticia que lo ha hecho, a costa de muchas vigilias y mucho trabajo, y que tiene intención de sacallos a la luz con la esperanza de la tercera salida de don Quijote (I, 52, 604-608).

           Ahora bien, esta última intervención puede ser dudosa. Porque por lo dicho bien pudiera corresponder al editor. Sin embargo, creemos que se trata de una intervención del autor definitivo. Tiene la misma función que la primera (I, 8), trata de asunto similar —la búsqueda de nuevos materiales novelescos— y cuando habla de autor tiene que referirse al editor («segundo autor» en I, 8) al que presenta. Tanto estructuralmente dentro de la obra, como por argumento narrativo, pertenece al mismo de (I, 8). Alguien distinto del editor es el autor definitivo. Éste es el que presenta en tercera persona al editor.

           El autor definitivo tiene un dominio controlado sobre toda la obra que ningún otro posee. Es el único que realmente se puede llamar omnisciente, el único que está sobre los demás autores. El desconocimiento que tenemos sobre él es total. Recordemos que de todos sabemos algo. Sin embargo de este último y definitivo autor nada trasluce la novela. Casi no podría ser de otro modo. Si alguien lo introdujese, el ciclo volvería a empezar y se necesitaría otro autor final. Si él, en clara primera persona, hablase de sí mismo, se acercaría peligrosamente a la frontera de personaje definido de la novela. Fijémonos que los conocimientos que tenemos de los distintos autores de la obra decrecen conforme a su importancia como personajes dentro de la historia. Así, sabemos más de Cide Hamete que del traductor, y más del traductor que del editor, y más del editor que del autor de los ocho primeros capítulos. Y de quien menos sabemos, es decir, nada, es del autor definitivo. [44]

           El autor definitivo cierra el esquema de los autores ficticios del Quijote. Es el que, además, le da validez. Es en último caso la posible solución de párrafos ambiguos o insalvables. Del autor definitivo nada sabemos pero él es el que más conoce de la novela y su último intermediario entre la historia y el lector.

           Ahora bien, esto que acabamos de decir es exacto sólo teóricamente según el esquema propuesto. Aunque el Quijote sea la última lectura del autor definitivo, en muchas ocasiones parece ser el editor el que está más en contacto con el lector. Y baste recordar las apelaciones que hace en la segunda parte. Lo que sucede es que el autor definitivo es tan extremadamente cauteloso que se inhibe dejándose usurpar ladinamente funciones que teóricamente le pertenecen. Existen, sin embargo, otras imperfecciones en el desarrollo del recurso del autor ficticio reflejadas en la novela que dificultan aún más su explicación. Este recurso superó, en algunas ocasiones, las previsiones cervantinas al menos en la primera parte. Lo que sí señalamos es la existencia de un juego paralelo entre la historia de la novela y la historia del discurso novelesco, sí plena y conscientemente cervantino.

           Es casi imposible discernir estrictamente quién habla en la obra. Incluso puede resultar engañoso. Podemos preguntarnos qué nos queda de lo escrito por Cide Hamete (a partir de I, 8) después de pasar por una traducción a veces irregular, un editor intervencionista y un autor oscuro y discreto que nos ofrece su versión de la obra.

           A lo largo de estas páginas hemos individualizado los autores ficticios del Quijote: el autor de los ocho primeros capítulos, el editor, el traductor, Cide Hamete Benengeli y el autor definitivo. Son las cinco voces que se pueden distinguir en la novela aunque dudemos en ocasiones quién de ellos interviene. Son autores porque intervienen en la confección del discurso más o menos acusadamente, y son personajes a su vez de la novela porque casi todos (excepto el autor definitivo) forman parte de su historia. Todos ellos son rastreables en el texto y ninguno de ellos ha de identificarse con Cervantes. La conjunción de los cinco y la colaboración del lector conformará lo que Cervantes entiende por autor del Quijote.

Santiago Fernández Mosquera, «Los autores ficticios del Quijote», en Anales Cervantinos, XXIV (1986), pp. 47-65.

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1 comentario

  1. Los autores ficticios de El Quijote | fichero akurion said,

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